“VENEZUELA ARRASTRA 25 AÑOS DE CRUELDAD, ODIO Y REPRESION”

Zully Rivas, ciudadana venezolana y titular del emprendimiento gastronómico La Sazón de Tula, vive en Fray Bentos desde hace cinco años, pero su corazón permanece anclado a la dramática realidad de su país natal. Con profunda emoción, expresó la angustia con la que ella y su familia siguen los acontecimientos en Venezuela, donde aún residen muchos de sus seres queridos.

“Vivimos con mucha fe en Dios, pero también con una angustia enorme por lo que están pasando nuestros familiares”, relató Rivas, visiblemente conmovida. A su dolor se suma la pérdida de vidas humanas en medio del conflicto y la situación de extrema vulnerabilidad que atraviesa la población.

La emprendedora denunció la fuerte represión del régimen de Nicolás Maduro y aseguró que gran parte de los cordones de seguridad están integrados por fuerzas extranjeras. “Muchos son cubanos, no son locales”, afirmó, al tiempo que manifestó su preocupación por la existencia de miles de presos políticos, entre ellos mujeres y niños, y por las amenazas de incendiar centros de reclusión.

La crisis humanitaria sigue siendo alarmante. Según describió, la escasez golpea duramente a las familias: falta de alimentos, cortes frecuentes de energía eléctrica, escasa asistencia de agua potable y salarios que oscilan entre uno y dos dólares diarios, totalmente insuficientes para cubrir las necesidades básicas. “Nuestros familiares están desesperados, buscando cómo conseguir comida para sobrevivir”, expresó.

Rivas también se refirió a la intervención extranjera y a los intereses que despierta Venezuela por su riqueza natural, recordando antiguas expropiaciones de empresas internacionales. No obstante, subrayó que el escenario interno es aún más complejo, con la presencia de grupos y fuerzas extranjeras. “Hay cubanos, rusos, colombianos, incluso integrantes del ELN, y según relatan presos políticos, muchas de las torturas provienen de cubanos”, denunció.

Uno de los pasajes más dolorosos de su testimonio fue al hablar de sus hijos: “Mis hijos no conocieron la democracia en Venezuela, la conocieron recién cuando llegamos a Uruguay”. Para Rivas, el país arrastra más de 25 años de “crueldad, odio y división”, cuyas consecuencias se sienten a diario.

La situación actual, describió, es de una “tensa calma” y advirtió que el conflicto “recién está comenzando”. Desde Uruguay, ella y su familia hacen enormes esfuerzos para enviar alimentos, medicamentos y ayuda económica a sus parientes, entre ellos una abuela que agoniza en su hogar sin acceso a atención hospitalaria.

“Eso no es vivir”, concluyó Rivas, con la voz cargada de dolor, reflejando el sentimiento de miles de venezolanos que, aun lejos de su tierra, siguen padeciendo el sufrimiento de su pueblo.