Hoy Fray Bentos despidió a uno de esos personajes de tiempo de antaño… A sus 95 años se fue Juan Andrés Patita Páez Lamela…
A modo de recuerdo compartimos hoy la semblanza hecha por el Flaco Daniel Antonio Lazzaroni en el año 2018 en el espacio «Memoria Futbolera» de L&M Producciones.
JUAN ANDRÉS “PATITA” PÁEZ, EL HINCHA ETERNO DE NACIONAL
Por Daniel Antonio Lazzaroni “El Flaco”
En el fútbol intervienen muchos actores: jugadores, técnicos, dirigentes, medios de prensa y un elemento esencial e imprescindible, el hincha. Más aún, sin jugadores y sin hinchas el fútbol no sería posible; sin los otros actores, sí se puede jugar.
Por eso, desde Memoria Futbolera queremos rendir tributo al hincha incondicional, ese que esté su cuadro ganando o perdiendo, con lluvia, con sol o con frío, siempre dice presente.
En esta oportunidad visitamos a un gran hincha de Nacional, de otros tiempos, y a través de su historia buscamos homenajear a todos los hinchas de nuestro fútbol. Si decimos Juan Andrés Páez Lamela, quizás no muchos lo identifiquen, pero si hablamos de “Patita” Páez, seguro que más de uno sabrá de quién se trata.
“Patita” nació en Fray Bentos el 9 de diciembre de 1931, en el mismo barrio donde aún vive, en la esquina de Oribe e Ituzaingó. De gurí jugó al fútbol en el club “El Tosqueo”, un nombre tan pintoresco como su gente. Allí compartió equipo con René Sosa, el “Portugués” Álvarez, Nery González y el “Lobizón” González.
Más tarde pasó a la tercera división de 18 de Julio, desempeñándose como half izquierdo, como se decía entonces. Jugó junto al “Chivo” Guerra y a “Semana” Damino, que era el back central. Fue el padre del “Nené” Villalba, un gran tricolor, quien lo llevó a Nacional, club del que nunca más se movería: primero como jugador y luego como hincha.
En Nacional compartió cancha con “Panchito” Peralta, el “Nené” Villalba, el “Negro” Di Fabio —quien luego sería figura en el Nacional capitalino—, “Pucheta” Cazárez y el guichonense Felipe Fachín. En el bolso jugó de centro half y, por ser zurdo, era conocido como centro half izquierdo. A los 30 años dejó la cancha y pasó al otro lado del alambrado, desde donde se transformó en un hincha inolvidable.
¿Quién no recuerda a “Patita” recorriendo la cancha, muchas veces solo, alentando sin descanso a su Nacional? Jamás un insulto a jugadores ni a árbitros. Era el “mete pata campeón” del aliento, siempre fiel y respetuoso.
“Patita” recuerda a otros hinchas como él: “Cachefa” Cerrilla, Euclides Romano, el “Pancho” Peralta, Vicente Curbelo, René Sosa y el “Chueco” González. Cuenta que dejó de ir a la cancha cuando ya no le gustaba ver a los jugadores simular, hacer tiempo o faltarle el respeto a los árbitros. Una reflexión que invita a pensar.
También rememora un episodio que casi le cuesta la vida, cuando un camión regador de la Intendencia le pasó por arriba con las ruedas traseras. Ese accidente le impidió durante mucho tiempo ir a ver a su querido Nacional. Aun así, muchos lo recuerdan recuperado, en la esquina de Oribe e Ituzaingó, conversando con “El Barba”, gritando que “Patita” era invencible, o pidiéndole al de arriba que dejara de llover para poder ir a la cancha.
Hoy, tranquilo en su barrio, “Patita” sonríe al contar que hace tres años dejó el pucho y el vino. Agradece profundamente al club Nacional, que lo homenajeó en el marco de los 100 años, el 2 de setiembre de 2016.
Juan Andrés “Patita” Páez, personaje de aquellos, pasa desde hoy a engalanar nuestra Memoria Futbolera





























