Con la celebración del Miércoles de Ceniza, la Iglesia Católica dio inicio al tiempo de Cuaresma, un período de preparación espiritual que conduce a la celebración de la Pascua. El cura párroco Mauro Cardozo explicó el profundo significado de este tiempo litúrgico e invitó a los fieles a vivirlo con compromiso y reflexión.
“El Miércoles de Ceniza marca el comienzo de la Cuaresma, que son cuarenta días de preparación para la Pascua, es decir, para la celebración de la resurrección de Jesús. Es un tiempo especial que la Iglesia nos propone para la conversión y el encuentro con Dios”, expresó el sacerdote.
Cardozo señaló que el número 40 tiene un fuerte simbolismo en la tradición bíblica, asociado a los procesos de preparación y transformación espiritual. “La Cuaresma representa ese camino que todos estamos llamados a recorrer, recordando que nuestra vida es un caminar permanente hacia la Pascua eterna”, afirmó.
Durante este período, la Iglesia invita a los cristianos a fortalecer tres prácticas fundamentales: la oración, el ayuno y la caridad. “Son actitudes que nos ayudan a purificar el corazón, a reconciliarnos con Dios y con los demás, y a prepararnos de manera auténtica para vivir la Pascua”, explicó.
El párroco también destacó que este tiempo se refleja en la vida de los templos, donde se vive un clima de mayor austeridad. “Se reducen los adornos y algunos cantos, como el Gloria y el Aleluya, como signo de recogimiento y preparación espiritual. Es un tiempo de desierto, de silencio interior, que nos invita a reflexionar”, indicó.
Finalmente, Cardozo exhortó a la comunidad a no perder el verdadero sentido de este tiempo litúrgico. “Si no vivimos una buena Cuaresma, la Semana Santa corre el riesgo de convertirse solo en un tiempo de descanso. En cambio, si la vivimos con fe, podremos celebrar con alegría el triunfo de la vida sobre la muerte en la Pascua”, concluyó.





























