El Centro de Salud de Fray Bentos conmemoró ayer sus 80 años de historia.
Su creación en un contexto en el que la atención médica estaba enfocada principalmente en tratar enfermedades ya declaradas, sin un abordaje preventivo. Por entonces, el país había atravesado una severa epidemia de fiebre tifoidea que dejó en evidencia las limitaciones del sistema de salud de la época, en momentos donde aún no existían tratamientos como la penicilina y los recursos eran sumamente básicos.
En ese escenario, Fray Bentos fue pionera con la instalación del Sistema Cooperativo Interamericano de Salud, una propuesta innovadora que marcó un antes y un después. Este modelo, que luego se replicó en otras ciudades como Melo, San José y el Cerrito de la Victoria en Montevideo, introdujo un enfoque centrado en la prevención, el control sanitario y el acompañamiento continuo de la población.
El convenio para su puesta en marcha fue firmado el 15 de agosto de 1945, y en un tiempo récord el edificio fue inaugurado el 16 de marzo, destacándose como una obra moderna en una ciudad que aún desarrollaba su infraestructura básica.
Desde sus inicios, el Centro de Salud impulsó programas enfocados en el cuidado materno-infantil, la prevención de enfermedades de transmisión sexual y el combate a la tuberculosis. Además, incorporó el trabajo de visitadoras sociales, quienes llevaban la atención directamente a los hogares, fortaleciendo el vínculo con la comunidad.
El impacto de este modelo fue inmediato. Ya en diciembre de 1945 era tema de análisis en ámbitos médicos regionales, consolidándose como una experiencia exitosa. En 1951, el servicio pasó a la órbita de Salud Pública, donde continúa funcionando hasta la actualidad.
A lo largo de estas ocho décadas, el Centro ha sabido adaptarse a los cambios, incorporando nuevas tecnologías y ampliando sus servicios, sin perder su esencia: una atención integral, cercana y enfocada en la prevención.
El arquitecto Carlos Sobrino, quien aportó la información histórica, destacó la relevancia de este proceso señalando que “el génesis del centro se mantiene hasta hoy, con una visión preventiva que acompaña a las personas desde antes de nacer”, subrayando además el valor de la participación comunitaria y el trabajo conjunto de las instituciones para sostener este modelo a lo largo del tiempo.




























