OTRA VEZ EL INTERIOR PAGA EL AJUSTE

Escribe Diputada Mercedes Long.

Opinión | OTRA VEZ EL INTERIOR PAGA EL AJUSTE
La baja del IMESI impacta directamente en nuestro departamento.

En Río Negro, estas decisiones no son un dato más: se sienten en el día a día, en los comercios, en las estaciones de servicio y en el trabajo de mucha gente.

La baja del descuento del IMESI del 32% al 24% no es menor. Son ocho puntos que hacen la diferencia y que vuelven a agrandar la brecha con los precios del otro lado de la frontera.
Más aún si se tiene en cuenta que, en el gobierno anterior, el descuento del IMESI se mantuvo hasta con las fronteras cerradas.

Ese descuento no era un beneficio extra; era una herramienta para sostener la actividad en zonas que compiten en condiciones desiguales. Cuando se reduce, se pierde competitividad, el consumo empieza a irse y el impacto es directo.

También genera preocupación la falta de estabilidad en las medidas. No es la primera vez que se cambian las reglas de juego: se ajusta, se corrige y se vuelve a ajustar. Esto genera incertidumbre y afecta a quienes trabajan y apuestan todos los días.

El interior necesita decisiones que contemplen su realidad. En nuestro departamento, los niveles de desempleo están en cifras alarmantes, sumado a la reciente declaración de emergencia habitacional, votada de forma unánime por todos los partidos con representación en la Junta Departamental. Estos datos no son menores: son el reflejo de un departamento que no da más.

Desde nuestra banca solicitamos incluir a Young en la segunda franja de descuento, dada su cercanía con Paysandú y el impacto constante del cruce de frontera.

Sin embargo, primero se anunció su inclusión y luego no solo se dio marcha atrás sino que se habló de una tercera franja, que de ser así le correspondería un descuenta de tan solo el 6%.

“Bienvenida esperanza”, decían.
Pero para el interior, hoy lo que llega son recortes, menos herramientas y más incertidumbre.

Quienes tanto criticaron y prometieron, hoy son los mismos que recortan medidas que ayudan a sostener al litoral, que día a día enfrenta la diferencia cambiaria y la falta de trabajo.

A todo esto se suma el aumento del combustible, y ya se habla de una nueva suba. Cada vez se hace más difícil sostener el trabajo y llegar a fin de mes, suben los costos, se dificulta la actividad y todo termina impactando en el bolsillo de la gente. Porque cuando sube el combustible, todo se encarece.