El próximo 5 de noviembre comenzará el juicio civil por el caso de Osvaldo Cardoso, el ciudadano argentino que quedó con daño cerebral severo y en estado vegetativo tras una operación de vesícula realizada en mayo de 2022 en el sanatorio Amedrín de Fray Bentos. Su familia busca justicia por las consecuencias de una intervención que cambió radicalmente sus vidas.
Según publicó Montevideo Portal, Cardoso residía en Fray Bentos por motivos laborales, mientras su esposa, Ana, y sus cuatro hijos permanecían en Entre Ríos, Argentina. El 20 de mayo de 2022 ingresó al block quirúrgico para ser operado por un cálculo en la vesícula. Lo que estaba previsto como un procedimiento sencillo terminó en una situación irreversible.
Tres horas después de su ingreso, su esposa recibió la noticia de que el hombre sufriría secuelas, aunque en ese momento no obtuvo explicaciones claras sobre lo sucedido. Al día siguiente pudo verlo en una sala, conectado a numerosos dispositivos y con una traqueotomía.
Tras meses de gestiones para trasladarlo a Argentina, Cardoso finalmente pudo regresar a su país cuatro meses después de la operación. Allí, los profesionales médicos confirmaron la gravedad de su estado.
Actualmente, según el relato de su familia, permanece cuadripléjico, ciego, sin capacidad para deglutir ni controlar los esfínteres. Solo presenta respuestas al dolor y reacciona ante voces familiares, sin comprender lo que le dicen.
Una causa judicial que busca avanzar
La familia presentó una denuncia y, tras reclamar avances en la investigación, consiguió que la causa cambiara de fiscal. En noviembre de 2025, la anestesista fue imputada por los presuntos delitos de lesiones gravísimas y usurpación de título, y se le impusieron medidas cautelares que incluyen la prohibición de salir del país y de ejercer su especialidad.
El inicio del juicio penal estaba previsto para la semana pasada, pero quedó postergado debido a que la imputada alegó atravesar problemas psiquiátricos que le impedirían participar de las audiencias.
En paralelo, el 5 de noviembre comenzará el juicio civil, instancia en la que la familia procura avanzar con su reclamo y determinar las responsabilidades y eventuales consecuencias económicas del caso.
Desde la operación, la vida de Ana y sus hijos cambió por completo. Para atender a Osvaldo en su hogar debieron acondicionar espacios, adquirir equipamiento médico y asumir gastos permanentes de medicación y cuidados.
“Mi vida, nuestra vida, fue un antes y un después”, expresó Ana, según recogió Montevideo Portal. La mujer sostiene que busca justicia no solamente por su esposo y su familia, sino también para evitar que una situación similar vuelva a ocurrir.






























