Con 74 años y una historia de vida marcada por el trabajo, la familia y los sacrificios, Iris Catalina Aírala Quintana decidió dar un paso que hoy emociona a toda la comunidad educativa: comenzar a cursar Ciclo Básico en el Liceo nocturno del liceo N° 2.
53 años de matrimonio , madre de once hijos, a quienes dedicó gran parte de su tiempo.
Con esfuerzo y perseverancia logró completar la educación primaria en el año 2012, demostrando ya entonces su voluntad de superación.
Ahora, impulsada por el apoyo de una de sus hijas, decidió dar un nuevo paso y se inscribió en el liceo. Así volvió a sentarse en un salón de clases, rodeada en su mayoría de jóvenes que podrían ser sus nietos. En su grupo hay estudiantes de distintas edades, aunque la mayoría tiene poco más de veinte años.
Actualmente cursa materias de primer y segundo año, reconoce que sus asignatura favorita es Geografía. Con entusiasmo asegura que piensa continuar estudiando mientras su mente se lo permita y ya proyecta seguir el próximo año.
Lejos de sentirse incómoda por la diferencia de edad, Iris se ha convertido en una figura inspiradora dentro del aula. Sus compañeros valoran su constancia y su valentía, especialmente en tiempos en que muchos jóvenes comienzan el liceo pero luego abandonan.
Para ella, volver a estudiar también significó un cambio emocional. Cuenta que hoy se siente más feliz y menos preocupada. “Es mejor venir a estudiar que quedarse en casa pensando cosas tristes”, afirma.
Su historia deja un mensaje claro para quienes aún dudan en retomar los estudios: animarse. “Si uno tiene ganas, hay que hacerlo. Hay que tener fuerza y voluntad”, señala.
La decisión de Iris demuestra que los sueños no tienen fecha de vencimiento y que aprender siempre es posible, sin importar la edad. Su ejemplo hoy inspira a compañeros, docentes y a toda una comunidad.































