Uruguay logró mantener resultados estables en la evaluación internacional PISA, en un contexto de caída generalizada a nivel mundial, e incluso registró una mejora en ciencias. Sin embargo, los datos también revelan desafíos vinculados a la desigualdad, la alimentación y el bienestar emocional de los estudiantes.
El presidente de la ANEP, Pablo Caggiani, destacó la estabilidad del sistema educativo uruguayo y la importancia de contar con estos datos para definir políticas públicas.
Uno de los aspectos que genera preocupación indica que el 17% de los estudiantes omitió al menos una comida durante la última semana, mientras que cerca de la mitad manifestó situaciones de angustia o nerviosismo.
PISA también confirma la persistencia de importantes brechas socioeconómicas, de género y territoriales. Los estudiantes de contextos más favorables obtienen mejores resultados, mientras que los varones tienen mejor desempeño en matemática y las mujeres en lectura.
Ante esta realidad, la ANEP viene impulsando medidas como la ampliación del tiempo educativo y la alimentación en la educación básica, además de la creación de un sistema de becas de gran alcance.
También se trabaja en políticas de inclusión, capacitación docente, equipos multidisciplinarios y planes de convivencia.
Los resultados muestran que Uruguay logró sostener su desempeño en un escenario internacional adverso, aunque dejan en evidencia que la desigualdad y el bienestar estudiantil continúan siendo grandes desafíos para la educación del país.




























