En el marco de un ciclo de charlas sobre seguridad y convivencia ciudadana, el referente del Partido Nacional, Nicolás Martinelli, abordó la situación delictiva del país y analizó las principales preocupaciones de la ciudadanía en materia de seguridad pública.
Luces de alerta por homicidios y rapiñas
Martinelli remarcó que la seguridad se mantiene como la principal preocupación de los uruguayos desde el año 2009. Durante la actividad, advirtió que los indicadores delictivos han pasado de «luces amarillas a luces anaranjadas», destacando un registro récord de homicidios durante el primer semestre del año, así como cifras elevadas en los meses de julio y agosto. Según indicó, de mantenerse la tendencia actual, el año podría cerrar con un nivel récord en este tipo de delitos.
Asimismo, se refirió al comportamiento de las rapiñas, señalando un desaceleramiento en su tasa de caída que ubica las cifras cerca de una «línea base cero», lo que podría derivar en un rebote de la curva de crecimiento en los próximos meses.
El debate sobre los allanamientos nocturnos
Consultado sobre las herramientas para combatir el delito, Martinelli defendió enfáticamente la implementación de los allanamientos nocturnos, calificándolos como un instrumento clave para la policía en la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.
El dirigente señaló que Uruguay es uno de los cuatro países miembros de las Naciones Unidas que aún no cuenta con este recurso —junto a Guatemala, Cabo Verde y Mozambique— y cuestionó las posturas contrarias por razones ideológicas. Argumentó que prohibir el ingreso nocturno otorga ventajas operativas a los delincuentes para destruir pruebas o fugarse, además de exponer a los efectivos policiales durante la vigilancia de fincas en horario nocturno.
Crimen organizado y presencia en el interior
Respecto a la presencia de organizaciones criminales internacionales y su impacto a nivel local, Martinelli repasó los antecedentes del combate a estas redes y advirtió sobre las consecuencias del contacto entre delincuentes internacionales y locales en los centros penitenciarios, lo que facilitó la transferencia de conocimientos operativos y la formación de bandas locales.
Finalmente, abordó la expansión del narcotráfico hacia el interior del país. Destacó la importancia de las medidas adoptadas para reforzar la presencia policial mediante la reapertura de comisarías, subcomisarías y destacamentos, así como la restitución de vacantes policiales en las distintas localidades para hacer frente al avance del crimen organizado fuera de la capital.
































