La Cámara de Representantes analiza un proyecto de ley que busca regular la tenencia de perros potencialmente peligrosos, establecer mayores obligaciones para sus responsables y prevenir ataques a personas. La iniciativa también pone sobre la mesa un problema más amplio: la superpoblación canina y la falta de cumplimiento de las normas de tenencia responsable.
La diputada por Río Negro, Dra. Sylvia Ibarguren, se refirió al tema y explicó los principales aspectos de la propuesta que se encuentra en estudio en la Comisión de Tenencia Responsable y Bienestar Animal del Parlamento.
El proyecto procura unificar distintas iniciativas legislativas que se han presentado en los últimos años, con la intención de avanzar en una regulación que permita reducir los riesgos asociados a los ataques de perros y mejorar las condiciones de convivencia en la sociedad.
Uno de los cambios centrales es dejar de hablar exclusivamente de razas potencialmente peligrosas para utilizar el concepto de perros potencialmente peligrosos o perros de especial manejo. Esto significa que la evaluación no estará limitada a determinadas razas, sino que también contemplará cruzas y características morfológicas y de comportamiento de los animales.
Entre las medidas que se plantean figura la exigencia de un seguro de responsabilidad civil por daños a terceros, capacitación obligatoria para los tenedores de estos animales y mayores condiciones de seguridad para circular en espacios públicos. En ese sentido, además del collar y la correa, se propone establecer el uso obligatorio del bozal para los perros comprendidos en esta categoría.
Ibarguren aclaró que la iniciativa actualmente en estudio no plantea prohibir la cría, sino avanzar sobre las responsabilidades de quienes tienen animales a su cargo.
URUGUAY Y LA TENENCIA IRRESPONSABLE
Durante su exposición, la legisladora puso énfasis en las cifras que reflejan la dimensión del problema en Uruguay. El país registra una elevada población canina, con una relación estimada de un perro cada 2,41 habitantes, mientras que entre 2010 y 2020 se contabilizaron más de 31.600 mordeduras.
También señaló que, desde 2012, se registraron 12 muertes vinculadas a ataques de perros, de las cuales entre ocho y nueve habrían sido provocadas por animales de raza Pitbull.
Sin embargo, para la diputada, el problema no puede reducirse únicamente a determinadas razas. La conducta del animal está condicionada, en buena medida, por la responsabilidad de quien lo tiene a su cargo, su crianza, socialización y manejo.
UN PROBLEMA QUE VA MÁS ALLÁ DE LOS ATAQUES
Ibarguren advirtió que la discusión sobre los perros potencialmente peligrosos representa solamente una parte de una problemática mucho más amplia: la tenencia irresponsable de animales.
En Uruguay existe una normativa que establece la esterilización obligatoria y otra que exige la identificación de los perros mediante microchip. No obstante, su cumplimiento continúa siendo muy bajo.
A esto se suma la reproducción descontrolada, el abandono de animales y la saturación de refugios, situaciones que también reflejan las dificultades para hacer cumplir las disposiciones vigentes.
La diputada reconoció que uno de los principales desafíos es la fiscalización por parte del Estado, pero sostuvo que esa dificultad no debe impedir que se avance en nuevas herramientas legislativas.
Finalmente, remarcó la importancia de la educación y la concientización ciudadana, entendiendo que incorporar un animal de compañía implica asumir responsabilidades y evaluar si se cuenta con las condiciones necesarias para garantizar su bienestar y la seguridad de la comunidad.






























